Muchas disciplinas estoicas impactan únicamente en uno mismo, pero la forma en que interpretamos el mundo afecta directamente a los demás. En este artículo examinamos por qué nuestro cerebro tiende a reaccionar de forma automática ante los estímulos diarios y compartimos una meta clara: cómo pausar el sistema rápido de pensamiento para evitar juicios erróneos, proteger nuestra serenidad y mejorar la calidad de nuestras interacciones