Lo que aprendí haciendo un mal uso del móvil
Cómo podemos acabar malgastando nuestro bien más preciado sin darnos cuenta
No cabe duda de que los smartphones nos han cambiado la vida.
Llevamos en el bolsillo una herramienta tan potente, versátil e increíblemente útil, que si la intentásemos explicar a nuestro yo de hace 30 años, probablemente no seríamos capaces de entenderla. Son tantos los cambios, tanto en tecnología como sociales, que se han producido en estas últimas décadas, que creo que nuestra primitiva mente, desarrollada y evolucionada con el objetivo principal de la supervivencia, todavía no ha tenido tiempo a asimilarlos. Y así nos va.
La trampa de los pequeños placeres vacíos de sentido
Cuántos han robado parte de tu vida cuando no eras consciente de lo que perdías. Cuánto has desperdiciado en preocupaciones infundadas, deseos avariciosos y diversiones sociales. Y qué poco de tu tiempo te quedó para ti.
Séneca
Dentro de todos estos cambios (muchas veces mal interpretados como ‘avances’), el que más impacto tiene, al menos desde mi experiencia, es el de la inmediatez, y cómo ésta consigue secuestrar nuestra atención y nuestros intereses.
La espera, ese dulce espacio que existe entre una idea/deseo y su desenlace, en donde se forjan las ilusiones y las expectativas, se ha ido reduciendo tanto que es como si ya no existiese. Ahora, gracias a la inmediatez de la información, de las comunicaciones, de las posibilidades, todo nos es dado sin espera, sin esfuerzo, sin trabajo, sin razonamiento. Queremos un resultado YA, sin importarnos el motivo, porque nos hemos acostumbrado a esta dinámica. Lo quiero, lo tengo.
Con la promesa de la eficiencia, llegamos a la meta sin recorrer el camino. Y es en el camino donde reside el disfrute, el aprendizaje y la mejora.
Además, la trampa está en que esta liberación constante de dopamina que obtenemos recompensa tras recompensa, a la que acabamos volviéndonos adictos, normalmente no está alineada con ningún objetivo, propósito o fin concreto. No hay tiempo para pensar en la intención de nuestros actos. Simplemente buscamos obtener más y más.
Buscamos o nos exponemos a algún un vídeo, foto, meme, mensaje, correo, notificación, like, oferta… que nos dé esa pequeña y momentánea descarga de ‘placer’, para al instante, volver (con suerte) al punto de partida sin que hayamos obtenido ninguna mejora o crecimiento personal.
¿Alguna vez nos paramos a preguntarnos qué esperamos obtener cuando hacemos algo como abrir una red social? ¿Qué objetivo perseguimos? ¿Por qué lo hacemos? Si somos sinceros, la respuesta es sencilla: para entretenernos, para pasar el tiempo, distraernos, y porque esas aplicaciones están diseñadas para eso: para secuestrar tu atención.
La trampa del descanso eterno: ¿Cuándo la desconexión se vuelve evasión?
Te digo: haz lo que la naturaleza demanda de ti. Y respondes: el descanso también es necesario. Y es cierto, la naturaleza demanda cierto descanso, así como cierta comida y bebida. Sin embargo, tiendes a ir con todo esto más allá de lo necesario, y a quedarte corto a la hora de hacer lo que debes.
Marco Aurelio
Es legítimo hacer ese ejercicio de desconexión de vez en cuanto, todos necesitamos evadirnos de nuestros pensamientos, de nuestras obligaciones y preocupaciones. Pero solemos ir demasiado lejos en esta evasión, y acabamos por pasar más tiempo en desconexión que conectados con la realidad.
Desperdiciamos nuestro tiempo, que es la moneda de cambio más valiosa que tenemos, con asuntos vacíos y banales, que no suman a nuestro contador de experiencias o aprendizajes. Ese tiempo que a priori puede parecer insignificante, si hacemos un recuento semanal, veremos que es muchísimo. Y es un tiempo que regalamos, que tiramos a la basura, que dejamos escapar, que nos roban, y que no nos devuelve nada de valor.
Cuando todos estamos enfermos, dejamos de considerarlo una enfermedad.
Naval Ravikant
¿De verdad vemos con normalidad estar dos, tres o incluso más horas al día mirando el móvil? ¿Somos conscientes de la cantidad de cosas que podemos hacer con ese tiempo que nos ayudan a ser mejores personas, a tener mejores valores, a ser más críticos, a tener mejor salud y, en definitiva, a sentirnos mejor?
Creo firmemente que es urgente que evaluemos de forma sincera en qué estamos dedicando nuestro tiempo, identifiquemos cuáles son simples placeres sin ningún objetivo o mejora para nosotros, y los eliminemos. Y debemos empezar por el tiempo que pasamos con el móvil, ya que es nuestro principal ladrón de tiempo es actualmente.
Cómo recuperar nuestra libertad de decisión
Cuando seas tentado por un placer, espera antes de dejarte llevar por él. Imagina dos situaciones en tu mente, la primera el disfrute inicial y la segunda el arrepentimiento posterior. Después compara ese arrepentimiento con el placer y la satisfacción de no haber caído en la tentación
Epicteto
Para alcanzar esa meta tan valiosa como es volver a ser dueños de nuestro tiempo y nuestra atención, tenemos a nuestra disposición muchísimas estrategias que nos pueden ayudar. Funcionan espectacularmente bien (yo las he probado), así que os comparto las tres que considero más potentes para que podáis implementar aquella/s que os parezcan más interesantes y adecuadas a vuestro día a día.
Seguramente no sea fácil ponerlas en práctica al principio, es normal: nuestro cerebro va a hacer lo posible para seguir obteniendo esos pequeños chutes de dopamina, ese bucle de deseo/recompensa inmediato, pero con un poco de determinación y disciplina, en poco tiempo veremos como recuperamos la gobernanza de nuestra atención y de lo que queremos hacer con nuestro tiempo.
1. Espacios de tiempo sin distracciones
Algo que me ha funcionado mucho ha sido lo siguiente: en Android (e imagino que en iOS habrá algo similar), puedes establecer lo que se denomina ‘Modo sin distracciones’. Se trata de definir franjas horarias durante las cuales las aplicaciones que elijas no estarán disponibles, ni te mostrarán notificaciones (aunque sí podrás ver el número de notificaciones pendientes sobre el icono de cada una).
Esto te permite disfrutar de unas horas sin estímulos provenientes de Whatsapp, Youtube, Gmail… lo que elijas.
Yo lo uso para las horas de trabajo, durante las que quiero poder mantener el foco en lo que estoy haciendo sin que nada me lo robe.
2. Plan de nuevas habilidades semanales
Tener como objetivo aprender algo nuevo, que suponga un reto, pero del que podamos obtener resultados rápidamente y con ello, satisfacción por alcanzarlos, es una forma estupenda de emplear el tiempo en algo útil. Además, es una oportunidad para probar cosas nuevas, y quién sabe si alguna de ellas puede acabar convirtiéndose en un nuevo hobbie o afición.
Os dejo algunos ejemplos:
Habilidades Físicas
- Animal Flow: Aprende y practica los movimientos y posiciones básicas.
- Yoga Básico: Aprende y practica una serie de posturas de yoga para mejorar tu flexibilidad y equilibrio.
- Estiramientos: Aprende y practica una serie estiramientos que ayuden a mejorar tu flexibilidad
- Técnicas de Respiración: Domina técnicas como la respiración diafragmática y la respiración alterna para reducir el estrés y mejorar la concentración.
- Meditación: Dedica tiempo a aprender diferentes técnicas de meditación para mejorar tu enfoque y claridad mental.
- Calistenia Básica: Aprende ejercicios de peso corporal como flexiones, dominadas y abdominales.
- Baile: Aprende los pasos básicos de un estilo de baile como salsa, tango o hip hop.
- Técnicas de Carrera: Mejora tu forma de correr y técnicas de carrera para ser más eficiente en el trail running.
- Natación: Aprende los estilos básicos de natación como crol, espalda y braza.
- Técnicas de Levantamiento de Pesas: Enfócate en aprender y perfeccionar técnicas de levantamiento de pesas como el deadlift, el press de banca y la sentadilla.
- Autodefensa Básica: Aprende movimientos y técnicas básicas de autodefensa.
Habilidades Mentales
- Cubo de Rubik: Aprende a resolver el cubo de Rubik.
- Mindfulness: Practica ejercicios de mindfulness para estar más presente y consciente en tu día a día.
- Aprender un Nuevo Idioma: Dedica la semana a aprender las frases y palabras básicas de un nuevo idioma.
- Técnicas de Memoria: Aprende y practica técnicas de memoria como el método de loci o las asociaciones mnemotécnicas.
- Resolución de Problemas: Desarrolla habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas a través de puzzles y juegos de lógica.
- Lectura Rápida: Practica técnicas de lectura rápida para mejorar tu velocidad y comprensión lectora.
- Escritura Creativa: Escribe una pequeña historia, poema o ensayo cada día para desarrollar tu creatividad.
- Hablar en Público: Practica y mejora tus habilidades de oratoria y presentación.
- Fotografía Básica: Aprende los fundamentos de la fotografía y cómo usar tu cámara o smartphone para capturar mejores imágenes.
- Tocar un Instrumento: Aprende los acordes básicos de un instrumento musical como la guitarra o el piano.
- Cocina Saludable: Aprende y prepara recetas saludables y equilibradas.
3. Pon atención plena a tus tareas cotidianas
La teoría es muy simple: cuando estés haciendo algo, concéntrate en eso y vívelo. Esto te coloca en el momento presente, y hace que olvides el pasado y no sufras por el futuro. Simplemente eres tú y lo que estás haciendo.
Llevarlo a la práctica es, sin embargo, más complicado. Requiere de un esfuerzo y práctica mayor (yo aún estoy aprendiendo…).
Te pongo algunos ejemplos prácticos:
- Cuando estés paseando, hazlo sin auriculares e intenta disfrutar de tus pasos, de la sensación de tus piernas, de la brisa en tu cara, del frio/calor que sientas, del entorno que te rodea, sus olores, colores, sonidos… Puedes convertir algo tan aparentemente trivial como el ir del punto A al B en todo un placer lleno de sensaciones.
- Cuando te estés duchando, concéntrate en el agua, en su temperatura, su presión sobre tu cuerpo, el olor del jabón, su espuma, las zonas que ya están enjabonadas y las que no…
- Cuando estés comiendo, presta atención a cada bocado, su textura, distintos sabores, matices, cómo se va desintegrando con cada mordisco, cómo te va llenando poco a poco, cómo te vas saciado…
Puedes hacerlo con cualquier actividad que realices: cocinar, comprar, charlar, conducir, observar…
Conclusión
No se trata de tirar el móvil por la ventana, sino de decidir quién es el dueño de quién. La próxima vez que sientas el impulso de desbloquear la pantalla sin motivo, detente un segundo. Recuerda que ese tiempo es el único recurso que no puedes recuperar.